Ególatra

 Prometiste llamarme en la noche, para platicar un poco más, recién nos estábamos conociendo.

Interactuamos bastante en una red social que después intercambiamos números y empezamos a hablar cada noche antes de ir a dormir, es increíble porque odio tanto hablar por teléfono que contigo se me daba de manera espontánea y con más confianza, las conversaciones salían de manera fluida.


En las fotos te veías alto, morocho de pelo negro, recién habías cumplido 27 años, y ya por terminar la carrera de abogacía.


Mientras estaba sentada frente al ordenador esperando tu llamada, veía las noticias en las redes sociales hay un montón de protestas esta semana, cada vez todo se va a pique. Hasta que entra tu llamada y contesto


-Holaa.. ¿Cómo está la señorita más hermosa?


Tienes la voz más linda, más dulce y más amigable que he escuchado en mi vida.


-Holaaa... estoy bien, estaba esperando tu llamada. ¿Cómo está usted?


Llevamos pocos días hablando y casi siempre  nos contestamos de esa manera, me hace sentir muy educada y fina.


- Me encuentro muy bien señorita, aún mejor al escuchar esa voz tan dulce que tenes.


-Me alegro bastante, como te ha ido en el trabajo?


Me habías comentado que trabajas en un tribunal, agilizando los documentos que te piden, moviéndote constantemente entre ese ambiente político.


-Muy bien señorita, en realidad hoy fue un día más liviano, hay muchas reuniones y por esas razones ando teniendo más tiempo libre, me dejan los documentos y al día siguiente los tengo listos para entregar.


Mientras me hablabas y me contabas sobre tu día, seguia viendo las noticias en una web y salían los porcentajes de feminicidios en el año, pensé en voz alta y dije que son demasiados, me preguntaste a qué me refería y te comenté.


- No es nada, simplemente estaba viendo un porcentaje de feminicidios en el año, son demasiados y es preocupante, perdón pero si te estaba escuchando a pesar de andar leyendo.


- Sí, también me he fijado es una pena que hayan mujeres que pasen por algo así, las mujeres son lo más lindo en el mundo y hay que valorarlas, cuidarlas y amarlas.


Jurabas que a las mujeres hay que respetarlas, amarlas y comprenderlas.


Mientras me decías que aborrecías a esas mujeres que hacen protestas por sus derechos, que no tienen un fin.


Te seguía escuchando, no eras coherente, te contradecías demasiado.


Desde lejos se oye una voz, de una mujer que te pedía que te acerques a ella un momento, no lograba distinguir tanto porque también me hablabas.


- Perdón chiquita, podrías esperarme un rato, mi mamá me necesita un segundo.


- Claro, no te preocupes yo te espero..


Se oía como gritabas a tu mamá, cuando ella te pedía que le expliques algo acerca de los medicamentos que debía tomar, suponía que ya es alguien mayor de edad.


Me pediste que por favor siga en la llamada, que volverías en cuestión de segundos, dejaste el celular sobre tu cama, mientras a lo lejos se oía lo mal que la tratabas, hasta como le gritabas.


Escuchando la voz de tu mamá, pidiéndote que le tengas paciencia, y que le expliques que pastilla tomar porque se sentía mal.


                           ..................


- No sé cuál de estas pastillas tomar, me siento muy mal y tengo fiebre.


-Que vas a tener fiebre, por favor mamá no dramatices más, estoy harto, estoy cansado de vos y tus estúpidos problemas, tomate las pastillas que sea pero dejame en paz.


- Necesito que me lleves al hospital, no me encuentro bien y estoy así desde la mañana, te pido por favor.


-Sos idiota o qué? Encima ridícula yo te veo bien son delirios tuyos es tarde para llevarte al hospital y sólo me queda combustible para ir al trabajo mañana, anda dormí y antes toma cualquier pastilla y lo que sea que tengas se te va a pasar pero dejá de molestar, ya no te soporto.

                                ...........


Se escucha el fuerte sonido de una puerta que se cerró con toda la fuerza del mundo


Tenía una voz entrecortada, y se le dificultaba hablar.


Tu incoherencia e ingratitud me daba pena


Tu egoísmo y egocentrismo me espantaba


Tu arrogancia, me hacía tener ganas de cortar la llamada.


Pero seguí, para ver hasta dónde llegarías con todo eso.


-Holaa chiquita seguís ahí? Perdón, mi mamá se siente mal y me pidió que la ayudara con un medicamento que debía tomar. Prosigo en lo que estaba, porque se me ocurrieron más cosas que decir ya que nos estamos conociendo más, y porque me gusta tu manera de ser y de escuchar tan pacientemente.


-Holaa, sí aún sigo aquí. ¿Tu mamá se encuentra bien?


-Siii señorita, gracias por preguntar sólo son unos medicamentos que le han recetado, nada de qué preocuparse. ¿Sabes? Amo demasiado tu voz, tu cuerpo chiquito, tu sonrisa tan tierna, tus cachetes. Me encantas demasiado.


Y como no me he presentado, soy una chica de 1,53 cm de estatura, pelinegra, rellena y es por eso que tengo los cachetes enormes.


-Genial, estaba un tanto preocupada menos mal que se encuentra bien, y gracias por los halagos.


-No es nada señorita, quién no querría estar con vos si sos hermosa, y adorable. Yo si te respetaría y te cuidaría mucho, es más si llego a tener mi estudio jurídico deseo que seas mi hermosa secretaria, encima tienes una voz magnífica. Pero nada de decirme mi amor cerca de mis clientes por favor, seremos profesionales.


- Solté una risa...


-Señorita, de verdad espero que no llames tanto la atención cuando trabajes conmigo porque me pondría celoso, pero en cuanto no esté nadie en la oficina podré disfrutar de ti.


Me quedé unos segundos en silencio, no sabía qué contestar, estaba muy impactada con todo.


Tu mamá volvió a llamarte porque no encontraba sus pastillas, y dijiste que mejor hablemos otro día.


- Lo siento señorita, mejor hablemos otro día, ya escuchaste es mi mamá otra vez, te escribo en la mañana que descanses.


- Okay, no te preocupes. Que descanses vos también.


Me quedé pensando, todo pasó muy rápido y en una sola llamada.


Hasta hace unos minutos por lo sucedido con tu mamá, yo no estaba allí pero logré escuchar todo y se me erizó la piel. 


Me hablaste de respeto, que respetas a todas, pero...


¿De qué manera las respetas? o sólo tratas de endulzar a las demás con tu magnífica charla de los derechos humanos, en la cual sólo das a entender que el lugar de la mujer es en la cocina o que sólo sirve para satisfacer al hombre.


Que una mujer con cuerpo hermoso no debe mostrarse tanto, exponerse tanto.


Que debe usar algo sexy, sólo para estar con su pareja.


No me diste tiempo de mencionar nada, sólo te oías a vos mismo, pensando en tu prototipo de mujer perfecta y sumisa.


El futuro miembro de un estudio jurídico, debería tener una secretaria con buen cuerpo, linda voz.


Con un traje ajustado


Sonrisa de muñeca, coqueta.


Un defensor de los derechos e intereses, debe tener una asistente que llame la atención de todos, pero en privado y dentro de aquella oficina, sólo esté disponible para él.


La respetas, si sólo está disponible para vos y nadie más.


Las amas, si tiene el cuerpo escultural que tanto deseas, para presumir a los demás como a un premio.


Para que todos vean la clase de mujer que tenes bajo tu poder y pertenecia.


La comprendes si sólo logra llenar cada uno de tus deseos y expectativas.


Pero no del todo, porque eso no te quita lo cavernícola.


Ni el gran título, ni el gran estudio jurídico.


De creer que eras buen chico, de imaginarte e idealizarte tanto me di contra el pavimento fuerte y duro.


Caí del cielo y me dí tremendo golpe


Me diste pena, me diste vergüenza, hasta miedo.

De ser tierno y dulce, cambiaste rotundamente tu actitud.

Me espantó y desde esa noche, no volvería a atender ninguna llamada tuya.



Comentarios

Entradas populares